Por un fútbol femenino sin horarios chinos

En la categoría reina del fútbol masculino vivimos un duopolio en el que dos equipos acaparan toda la atención de los medios y, en consecuencia, les hace tener mayores beneficiosos (económicos y arbitrales) que el resto. Esta realidad no está tan alejada del fútbol femenino como creemos, salvando las distancias.

El Barcelona de Xavi Llorens fue el primer equipo con capacidad financiera suficiente como para profesionalizar a sus jugadoras. El potencial económico del equipo culé, favorecido por el injusto reparto televiso del fútbol masculino, derivó en una sección femenina con una diferencia presupuestaria, en comparación a los demás clubes de su misma categoría, abismal. Esta situación hizo que, a lo largo de varios años, toda jugadora destacada fuera un fichaje potencial para el Barça, lo cual degeneró en una competición desigualada económica y deportivamente.

Por suerte, cada vez son más las jugadoras que pueden dedicarse en cuerpo y alma al fútbol (si es que no lo hacen ya) y vivir de ello, sin tener que emigrar a equipos millonarios o extranjeros. Pero no nos engañemos, sigue habiendo grandes brechas que cerrar si queremos que esta liga sea lo más equitativa posible.

La hipotética creación de un ‘Real Madrid Femenino’ podría ocasionar que todo lo que los clubes modestos han avanzado se viera perjudicado por la llegada de un equipo multimillonario, con capacidad suficiente para reventar el mercado. Aun así, son muchas las voces que apuestan por la llegada del gigante merengue en pro del crecimiento del fútfem, pero nosotros creemos que nuestro deporte puede seguir creciendo sin la presencia de esta clase de equipos.

Estamos viendo cómo nuestros clubes (los otros 15) poco a poco se profesionalizan. El aterrizaje del patrocinio de Iberdrola no solo ha supuesto un aumento del prepuesto para los equipos, el Espanyol casi ha cuadriplicado sus fondos, sino que también ha supuesto el apoyo necesario para que se lleven a cabo los primeros contratos profesionales (por los que puedan vivir las jugadoras) en los clubes más humildes. Uno de los casos más sonados ha sido el de Rosa Márquez que, con tan solo 16 años, ha firmado su primer contrato profesional con el Betis.

Rosa Márquez firma su primer contrato profesional con el Betis. Foto vía: realbetisbalompie.es

Rosa Márquez firma su primer contrato profesional con el Betis. Foto vía: realbetisbalompie.es

También hemos visto cómo durante el transcurso de esta temporada se han abierto 4 estadios de Primera División -por historia y capacidad- para albergar partidos de fútbol femenino (San Mamés, Ciutat de València, Vicente Calderón y La Romareda), a los que habría que sumar el Heliodoro y el Nuevo Colombino, que próximamente acogerán al fútfem sobre su césped. Pero eso no es todo, la fuerte apuesta televisiva por parte de Mediapro está siendo uno de los principales propulsores a nivel mediático.

Esto ha llevado a que se den situaciones como la del pasado mes de diciembre, cuando el Calderón acogió el encuentro entre Atlético y Barcelona. A esta cita asistieron 14.000 espectadores (sí, 14.000), a los que habría que sumar los 127.000 que siguieron el choque desde sus sofás (sí, 127.000). Nunca se había vivido una repercusión de tanto calibre en nuestro balompié femenino, exceptuando una mañana de abril de 2003 en la que el Athletic reunió a 35.000 personas en La Catedral.

Las jugadoras colchoneras agradecen el apoyo de la afición del Calderón. Foto bía: laliga.es

Las jugadoras colchoneras agradecen el apoyo de la afición del Calderón. Foto vía: Laliga.es

De las 14 jornadas que han sido televisadas esta temporada, se han emitido 12 partidos del Barça. El único equipo que está cerca de esta cifra es el Betis, con 11 encuentros retransmitidos, y, sin embargo, es el equipo bético el que domina las audiencias, no el culé. Por otro lado, cada vez que el Barcelona juega en liga en el Mini Estadi, no suele acudir más de medio millar de personas, pero cuando el Zaragoza abrió La Romareda para enfrentarse al Valencia, acudieron más de tres mil espectadores. Es decir, un club con la dimensión del Barcelona, en una ciudad de más de millón y medio de habitantes, no es capaz de superar la cifra de espectadores de un humilde Zaragoza, en cuya ciudad residen 670.000 personas. Con lo que nuestras amadas «minorias» puede que no sean tan minoritarias.

El fútfem seguirá creciendo, con o sin el futurible Real Madrid Femenino. Los clubes más pequeños están dejando de ser pequeños, y ellos serán los que hagan de la Liga Femenina uno de los campeonatos más competidos de este país. Lo verdaderamente importante es que las jugadoras puedan vivir de este deporte, y que los clubes no tengan que llegar a final de temporada temiendo por su futuro económico año sí y año también. Sabemos que si el río sigue su cauce podremos conseguirlo, manteniendo los valores y la pasión de este deporte, sin que tengamos que jugar los viernes y los lunes y sin depender de las audiencias chinas, porque no necesitamos al fútbol moderno en nuestro fútbol femenino.

Miki Camino

Estudiante de periodismo enamorado del fútbol en todas sus formas @MikiCamino98

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