UC Ceares: transición pacífica en un gran año para el fútbol base

Ir a un partido a La Cruz, el campo del UC Ceares, es un ejercicio que se debe acometer una vez al año. Sin prescripción médica. Es el modo más directo de reencontrarte con el fútbol y pasar el día adoptado en una familia que ha erigido una aldea gala en medio de Gijón. Por sus cánticos les conocerás, por su cantina les estimarás y por la Tercera asturiana les verás campar. La mejor prueba de que el cearismo es una corriente de pensamiento diferente es esta temporada. Se han pasado gran parte de la misma sin objetivos en el primer equipo, tras un inicio dubitativo, pero los 400 de siempre no han dejado huérfano al equipo y la base apunta fuerte.

A pesar del noveno puesto que refleja la clasificación final, con 49 puntos, 18 por encima del descenso, el curso comenzó falto de certezas para el Ceares. “Empezamos encajando cuatro derrotas seguidas. Al ser un entrenador debutante en la categoría (Tino del Corzo) nos entró el miedo. Pero confiamos, porque jugadores había. Incluso estuvimos cerca de la promoción en algunas jornadas. Aún así, perder esos 12 puntos iniciales te lleva a llegar a diciembre sin nada en juego. Y a jugar casi cuatro meses descolgado”, comenta a este medio Iñigo Arza, directivo del conjunto asturiano, que define esta temporada como de “transición”, donde además de la permanencia se aseguró la participación en la Copa Federación.

El equipo gijonés ha vivido la mayor parte de las jornadas en una isla, entre la novena y la undécima plaza. Terminó como la escuadra de cabecera de la clase media asturiana. Aunque esta tranquilidad, como bien reconoce Arza, a veces puede ser contraproducente para la tensión deportiva. Cuando un equipo siente el agua al cuello también se produce el efecto llamado. Pero no faltará ilusión para el próximo año.

El regreso de Cabo, el entrenador de los ‘playoffs’

La siguiente campaña será un déjà vu, un dulce regreso al pasado de la mano de Nacho Cabo. Tino del Corzo será relevado por el entrenador que consiguió en 2014 meter al Ceares en una histórica promoción de ascenso a Segunda B. Regresará a una casa en la que estuvo dos años, desde 2012 a 2014, justo cuando el club asturiano salió de primeros auxilios gracias a los socios que hoy siguen tirando del carro. Y vuelve con las puertas abiertas de par en par. “Salió bien de aquí. Se fue porque quería un proyecto más ambicioso pero nosotros queríamos ir poco a poco en el tema deportivo”, comenta Arza.

Trival Valderas Ceares

Instante de la eliminatoria de los ‘playoffs’ de ascenso de 2014 ante el Trival Valderas

Ante la posibilidad de disputar una nueva promoción de ascenso, nadie en Ceares quiere aventurarse con un pronóstico. Tampoco dicen ‘no’ a los sueños. En lo que todos coinciden es que con Cabo, La Cruz volverá a ver un equipo al que le gusta el fútbol de toque. Del Corzo fue más partidario del fútbol directo, fórmula igual de válida para llegar a la salvación, sin la que ninguna de estas propuestas podría ponerse a debate. Esta campaña que se acaba de cerrar ha propiciado además el debut de varios canteranos como Aitor y otros como Hugo García, que había sido máximo goleador de todas las categorías juveniles de Asturias, han seguido acumulando minutos.

Paso adelante para la Escuela Mixta de Fútbol 

Y es que este año el Ceares puede presumir de logros en el fútbol base. “El juvenil subió a Segunda, en su cuarto año de asistencia. Vinieron en bloque varios jugadores de otros equipos a los que les gustaba el Ceares y arrasaron en su liga. También fueron la revelación del Torneo de los Barrios de Gijón donde ganaron a rivales de superior categoría. Este año parece que intentarán subir otra vez”, comenta Arza. También añade otros logros como el ascenso del alevín o del prebenjamín.

Juvenil Ceares

Celebración del ascenso del Juvenil cearista a Segunda | Foto: UC Ceares.

Los frutos de la cantera cearista todavía serán mayores cuando se consumen las nuevas instalaciones para su Escuela Mixta, concebida junto al Gijón Fútbol Femenino. Este equipo, que podría entenderse como la escuadra femenina del Ceares, alcanzó con esfuerzo la permanencia en la segunda categoría. Ambas entidades han convencido al ayuntamiento con una iniciativa que conllevará la construcción de un campo anexo a La Cruz de hierba sintética, donde entrenarán las niñas y los niños de la escuela. Este proyecto cuenta con una inversión de más de un millón de euros. Hasta el momento, los canteranos tenían que entrenar en otro barrio de Gijón.  

El trabajo del Ceares ha servido de ejemplo para que florezca otro proyecto de fútbol popular en Oviedo, con unas características muy similares. El Rosal, que recientemente acaba de unirse al mapa del fútbol democrático, “es un equipo de una calle de Oviedo, que lo sacaban adelante un par de personas que se habían cansado. Corría el riesgo de desaparecer. Un grupo de chavales de la zona armaron un proyecto y han conseguido el ascenso”. ¿Les suena la historia?

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