SD Logroñés: el enésimo ejercicio de resistencia blanquirroja

Cuando uno habla con un aficionado de la SD Logroñés rápidamente entiende que su pasión futbolística es un ejercicio de resistencia. Deben aguantar en una ciudad que en otro tiempo vio fútbol de Primera y a la que no siempre le vale esperar.

También han de soportar como otro club intenta cubrir el espacio del extinto CD Logroñés con un caudal monetario mucho mayor. Una iniciativa, la del UD Logroñés, que nace prácticamente a rebufo de la encabezada por gran parte de los socios. Pero ser de la SD Logroñés conlleva sufrir una campaña tan alocada como la que se ha vivido en la Tercera riojana este año. Tras clasificarse para la promoción, el equipo de David Ochoa cayó en la primera ronda de los playoffs ante el Alcobendas.

La clasificación final del grupo 16 saca de sus casillas a cualquiera. Del primer clasificado, el Calahorra, hasta el quinto, el Haro (ya fuera de los playoffs de ascenso), hay apenas una brecha de cuatro puntos. Pero lo más llamativo es que el Haro consiguió los mismos puntos (91) que el cuarto (Anguiano), tercer (SD Logroñés) y segundo clasificado (Náxara). Sólo la diferencia de goles les privó de intentar pasear sus sueños por la geografía estatal.

La distancia hasta el sexto puesto sólo aumenta en otros dos puntos: 88 logró el CD Varea. Esto expresa bien los términos en los que se ha librado la batalla por ascender. Ninguno de los equipos que finalmente conquistó una plaza para jugar los playoffs pudo relajarse, a diferencia de lo que ocurre en otros grupos donde los campeones utilizan las últimas jornadas para administrar esfuerzos.

La propia SD Logroñés tuvo que apretar el acelerador al final del campeonato. Encadenó cinco de cinco triunfos en la bajada de telón, con los que se rehizo de una racha de tres derrotas ante el Calahorra, Oyonesa y Náxara que encendieron todas las alarmas. Y es que nada que no sea el ascenso (o al menos intentarlo) vale para la SD Logroñés, el primer equipo del fútbol popular en ascender a Segunda B, categoría en la que se mantuvo entre 2012 y 2014. Los blanquirrojos prometieron levantarse tras el descenso, pero los playoffs, sin riesgo a equivocarnos, una de las competiciones más bonitas y duras del planeta, les han obligado a resetear una y otra vez.

La SD Logroñés tuvo que ejecutar una de las decisiones más dolorosas que un club democrático afronta: despedir a un entrenador. Porque nadie se une a este tipo de proyectos sin estar firmemente de acuerdo con su filosofía. Tras la derrota ante un rival directo como el Náxara, y ante el riesgo de que el equipo no pudiera siquiera meterse en los playoffs, la directiva tuvo que decirle un adiós forzoso a Chechu Martínez.

El SD Logroñés alcanzó los playoff de ascenso, pero finalmente quedó apeado en la primera ronda. Jugará otra temporada en Tercera.

El SD Logroñés alcanzó los playoff de ascenso, pero finalmente quedó apeado en la primera ronda. Jugará otra temporada en Tercera.

Eduardo Guerra, presidente de la entidad, explicó, sin tapujos, en el anuncio de la destitución del técnico que en este deporte la cuerda siempre se rompe por el lado más flojo, que no es otro que el del entrenador: “El fútbol funciona así. No podemos traer nuevos jugadores. Por lo que tenemos que ver si cambiando de técnico podemos alcanzar la promoción”.

Y llegó David Ochoa, avalado por un currículum en el que figura haber llevado a un clásico riojano como el Haro dos veces a la tercera eliminatoria de los playoffs. Anteriormente había realizado un gran trabajo en el filial de la UD Logroñés o en el Náxara. E incluso se había metido en la empresa de dirigir junto a Eduardo Vílchez el Olot catalán en Segunda B.

Consiguió el objetivo marcado pero no pudo pasar de la primera ronda de los playoffs. Tras un 1-0 esperanzador, aunque peligroso, en Las Gaunas, la SD Logroñés cayó en los penaltis ante el Alcobendas Sport. Los blanquirrojos derraparon en un encuentro de vuelta en el que su rival jugó gran parte del encuentro con diez pero que consiguió el gol necesario para encaminarse hacia la prórroga. Las tandas desde los once metros son el camino más rápido para el éxito o una autovía al fracaso. Yelco, el portero del Alcobendas eclipsó al resto.

Los 300 seguidores de la SD Logroñés que se desplazaron para animar a su equipo no tuvieron más remedio que tragar saliva, un líquido amargo que abría ya la puerta de la próxima temporada. Esta aventura, que dio comienzo en 2009 para no dejar huérfana la ciudad, continúa con las velas extendidas. Aún con el dolor en una mano, con la otra la SD Logroñés ha comenzado a planear el próximo curso. Liébana y Naceur son las primeras altas del conjunto riojano; Nano y Javi

Aunque la incerteza reine cada verano, para hacer cábalas con presupuestos que parecen doctorados, Las Gaunas está lejos de apagarse. El ‘Tato’ Abadía, Salenko, Martín, Lopetegui, Ruggeri y tantos que vistieron la camiseta blanquirroja dejaron un testamento escrito que ahora recoge la SD Logroñés. Un conjunto con una idiosincrasia propia donde el fútbol base ejerce como denominación de origen de un club firme en su barricada.

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