CAP Ciudad de Murcia: el año que no perdieron la fe

El quinto año de competición del CAP Ciudad de Murcia ha sido un año emotivo y difícil. Los malos resultados encadenados al comienzo de la competición fueron un lastre para un club que, a pesar de las dificultades, siempre creyó en sus capacidades para mantener la Tercera División.

A pesar de una mala racha de siete derrotas consecutivas en la segunda vuelta, los murcianos llegaron a la última jornada dependiendo de sí mismos para mantener la categoría. Un encuentro, frente al Mar Menor, que se jugaba la última plaza de Playoff, y que envió al Ciudad de Murcia de vuelta a la Preferente.

Inicios difíciles

La liga comenzó a mediados de agosto en el Barnés frente al filial del Real Murcia. El estreno en casa prometía y fueron los guerreros del Ciudad quienes se adelantaron en el marcador a falta de 15 minutos para el final. Sorprendentemente, el filial realista reaccionó y fue capaz de hacer tres goles en los últimos minutos.

Como una premonición de lo que vendría en la temporada, el equipo confiaba y utilizaba sus armas aunque los resultados no acompañaban. Hubo que esperar a la cuarta jornada para lograr el primer punto y hasta la quinta para obtener la primera victoria: frente al Pinatar, con goles de Elías Diaz y Coll al comienzo de la segunda parte y fue uno de los siete partidos en los que los rojinegros mantuvieron su portería a cero.

Si bien el Ciudad de Murcia se dejó puntos importantes en partidos contra rivales de media tabla, en la primera vuelta no falló en las fechas destacadas: Ganó 2-0 al Muleño y volvió a hacerlo frente al que acabaría siendo colista de la categoría, el Olímpico de Totana, con un contundente 0-5 que dejó sentenciado en la primera media hora de partido.

Termina la etapa Cantabella

El equipo terminó el mes de octubre con dos derrotas frente a UCAM y Cieza, una importante victoria contra el líder, el Lorca Deportiva, por 3-2, y dos derrotas contundentes contra el Churra y el CF El Castillo.

Esta última derrota sería el último partido de la etapa del míster Gustavo Cantabella, que había empezado en junio de 2013 en Preferente y que logró ascender en su segundo año al club a Tercera División donde mantendría la categoría la temporada siguiente.

Final de la primera vuelta

Llegó Pascual Nicolás al banquillo murciano y esta nueva y corta etapa comenzó con un empate sin goles frente a la Deportiva Minera aunque tendría que esperar tres jornadas más para lograr su primera victoria, frente al Algar en un partido disputado en el que se adelantaron, de penalti, los visitantes, pero que se puso de cara a la media hora cuando Huertas cometió infracción dentro del área, fue expulsado y Piñera igualó el marcador que terminaría con un 2-1.

La primera vuelta terminó con una derrota en el campo del Mar Menor, uno de los habituales del Playoff del grupo murciano, pero que dejaba al Ciudad de Murcia fuera del descenso, por donde se habían paseado durante 8 jornadas.

Buenos momentos

La segunda parte del campeonato comenzó mejor de lo esperado. Sin reflejo en la clasificación, donde el CAP Ciudad de Murcia caía de nuevo a puestos de descenso, se arrancó un empate en casa del Real Murcia ‘B’ y se volvió a caer frente al Águilas -otro habitual del Playoff-; sin embargo, a partir de ese momento, se consiguió la mejor racha del año.

Cinco victorias en siete partidos que terminaron en la mayor goleada de la temporada: un set en blanco (6-0) al colista Olímpico de Totana que dejó al club en una cómoda decimotercera posición que mantendría una jornada más.

Pero entonces, cuando el Ciudad se encontraba en su mejor momento de la temporada, recibiendo pocos goles y rentabilizando los propios, comenzó la peor racha de la temporada. Dicen que todo lo que sube tiene, en algún momento, que bajar pero la caída del Ciudad de Murcia fue demasiado dura.

La mala racha

La mala racha arrancó con dos derrotas por la mínima ante UCAM y Cieza a las que siguió el primero de los ‘partidos raros’ del Ciudad en esta temporada. Llegaban los murcianos al campo del Lorca, líder absoluto de la categoría pero al que habían vencido por 3-2 en la ida en el Barnés, y esta vez no pudo ser. En un partido loco, muchos pensaron que la expulsión del veterano Mantecón determinaría el partido.

Antes de la media hora de partido, Tripero detuvo un penalti a Carrasco a favor del Lorca que pudo ser el primero de los lorquíes. Finalmente, los líderes comenzaron a carburar y terminaron por golear dando una auténtica lección de fútbol con un contundente 4-0.

Las siguientes tres derrotas del Club de Accionariado Popular vendrían marcadas por las seis expulsiones en apenas tres partidos con la destitución de Pascual Nicolás entre medias.

El primer partido polémico se disputó ante el Churra. El Ciudad se adelantaba tras unos primeros compases con pocas ocasiones pero, antes de terminar la primera parte, un choque fortuito terminó convirtiéndose en penalti a favor de los visitantes y en la expulsión de Tomás por segunda amarilla. Llegaba el empate antes del descanso y la segunda expulsión del partido, por roja directa a Basi en una falta en ataque señalada por el colegiado, permitió al Churra hacer el segundo gol y llevarse la victoria.

La semana siguiente, el CF El Castillo recibía al Ciudad de Murcia como local en uno de los partidos más extraños de la temporada. Ocho tarjetas amarillas para cada conjunto y hasta cinco tarjetas rojas marcaron el desarrollo de un encuentro en el que se pudo jugar a poco y que terminó con una derrota por la mínima de los murcianos.

La plantilla del Ciudad salió muy mermada de este partido debido a las sanciones y, precisamente, en una jornada en la que se volvió a los puestos de descenso a falta de 6 jornadas para el final.

El Club tomó cartas en el asunto de forma inmediata: se rescindió el contrato con Pascual Nicolás, llegó Kike Mateo (ex jugador de Sporting, Elche o UCAM Murcia) y los socios pusieron todo su empeño en esta etapa final de la competición con el objetivo de mantener la categoría.

Las derrotas frente al Deportiva Minera y El Palmar hicieron aún más difícil la situación aunque, sorprendentemente, el equipo empató en casa contra el Yeclano y venció en su visita al Algar, un rival directo.

La final perdida

Quedaba una última final para el Ciudad y no iba a ser fácil. El rival: el Mar Menor, quinto clasificado, y con posibilidades de colarse en el Playoff de ascenso a Segunda B si vencía y el Yeclano fallaba en su visita al Pinatar. Precisamente el Pinatar era en ese momento el décimo octavo clasificado y, una derrota, aseguraba la permanencia del Ciudad de Murcia que dependía de sí mismo.

Finalmente, un solitario gol de Ñiles en los últimos minutos de la primera parte decidió el marcador a favor de los visitantes. El mazazo final llegó cuando el Pinatar se adelantó en el tiempo de descuento y envió definitivamente al Ciudad de vuelta a la Preferente en una temporada que muchos recordarán no solo por la marcha de Cantabella del banquillo sino por la retirada del capitán Pepe Rabadán, que ya es parte de la historia del CAP Ciudad de Murcia.

Alberto Órfão

Periodista internacional, si es que alguno quedamos, unionista -de la UDS y ahora, como no, de Unionistas- y de los leones, pero de los del Sporting Clube de Portugal.

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