Sevilla FC 3 – 3 Liverpool FC: Va por ti, Toto

Los jugadores se fueron a buscar directamente al entrenador con la remontada consumada. | Foto vía: sevillafc.es

Los jugadores se fueron a buscar directamente al entrenador con la remontada consumada. | Foto vía: sevillafc.es

 

Noche épica la que se vivió anoche en el Sánchez-Pizjuán. Otra más. Quizás la que le hacía falta al equipo para empezar a creer en sí mismo y explotar por fin esta temporada. Hasta el momento, el Sevilla había vivido de todo: partidos ganados sin claridad, derrotas indolentes, palizas a las que se respondió con pasividad… en todas ellas un denominador común: la falta de sangre y carácter. Un elemento que pareció eclosionar ayer en la segunda parte del partido que enfrentaba a los andaluces con el Liverpool, desatándose con la potencia acumulada de tres meses en el ostracismo. Volvió la magia a Sevilla, esa especie de poder o don que irradia el escudo y que alarga el pitido final hasta que los hispalenses logran darle la vuelta al partido. Y lo más importante; volvió en Liga de Campeones. Esta vez ni los once metros fueron un impedimento para meterse en la lucha por los octavos. Ya lo vaticinó el himno de El Arrebato: «Nunca se rinde».

Marcada por la necesidad de puntuar, la previa del encuentro se correspondió a la de las grandes ocasiones en la capital andaluza: un estadio repleto para alentar a su equipo en la terna que forma junto a Spartak de Moscú y el propio Liverpool para pasar a la siguiente fase del torneo. Una derrota contra los ‘reds’ y una victoria de los rusos contra el Maribor hubieran complicado mucho las cosas, sobretodo si miramos el ‘goal average’. Al verde saltó la defensa de gala rojiblanca casi al completo, con la única sorpresa de Geis, que fue el escogido para ocupar el lugar de Kjaer. El medio del campo estaba formado por el equilibrio de N’Zonzi, la batuta de Banega y el despliegue de Pizarro, encargados de buscar en ataque a Sarabia, Nolito y Ben Yedder, que están logrando una buena sintonía en los últimos encuentros.

Por parte de Klopp, la alineación fue significativa del poco equilibrio del bloque. Un ataque masivo capaz de perforar cualquier red integrado por Firmino, Salah y Mané, y secundado en línea de tres cuartos por el artista Coutinho, pero con una retaguardia muy lejos del nivel del equipo. Alberto Moreno y Joe Gomez tenían la misión de subir y crear superioridades por las bandas; pero a dos centrales como Lovren y Klavan no se les puede dejar solos en tareas defensivas. Además, la falta de un mediocentro defensivo puro, dado que Henderson y Wijnaldum son organizadores sin una vocación defensiva clara, perjudica mucho al equipo en la basculación y el cierre de líneas. El partido acabaría siendo un retrato de este desiquilibrio: tres a tres.

Ben Yedder sigue acumulando un buen registro goleador pese a no ser el 9 indiscutible del equipo. Ayer, un doblete. | Foto vía: sevillafc.es

Ben Yedder sigue acumulando un buen registro goleador pese a no ser el 9 indiscutible del equipo. Ayer, un doblete. | Foto vía: sevillafc.es

El pitido inicial pareció ser el pistoletazo de salida al festival goleador en el que se acabaría convirtiendo el encuentro. Firmino adelantó a los suyos en el segundo 88, el gol más rápido del Liverpool en la historia de esta competición, después de empujar a la red un balón muerto en el área a la salida de un córner. Se ponía cuesta arriba la batalla desde el primer instante, pero los soldados hispalenses no desistieron. De ese tesón llegarían dos ocasiones claras de gol: la primera de Nolito, cuyo remate después de un buen recorte se estrelló en el palo, y la segunda de Ben Yedder, que no precisó un remate cruzado después de un pase que era medio gol. El partido era una pista de Fórmula 1, con los bólidos de cada escudería acosando la meta contraria. El Liverpool tiene tres monoplazas en ataque, pero hay uno más gripado en la aceleración que los otros dos. Quizás por eso Rico acertó a cerrar bien el espacio en el uno contra uno frente a Firmino cuando ya iba sólo el carioca. El saque de esquina posterior fue sintomático: Mané marcó en el 22′ en una acción calcada al primer gol. Centro, remate de cabeza que queda muerto en el corazón del área chica y empujón para batir a Rico. La defensa se dedicaba a verlas venir. Ocho minutos después, el senegalés y el brasileño volverían a sembrar el pánico: el remate cruzado de Mané lo rebañó el ex del Hoffenheim para poner el 0-3. El Sevilla volvía a hacer aguas en defensa y naufragaba ante su afición.

Fue entonces cuando el capitán de la nave asumió el mando e hizo las modificaciones pertinentes y necesarias. El Spartak vencía al Maribor y el runrún de la eliminación sobrevolaba ya la cabeza de jugadores y afición. Quizás tampoco fuera este el año de superar la maldición de octavos. Con la reanudación del juego y la entrada de Franco Vázquez por N’Zonzi el partido pareció otro. Los locales se fueron arriba con todo y sacaron un orgullo y una rabia que amedrentó a los ‘reds’. Con un juego más dinámica y vertical, y más hombres sumándose al ataque que en la primera mitad, el Sevilla cambió el rumbo de un partido que estaba destinado a acabar como el de Mestalla o Moscú. Ben Yedder recortó distancias en un córner en el 51′ y provocó un penalti de Alberto Moreno a la hora de partido. Tuvo que transformarlo dos veces el francés para que Felix Brych quedara contento con el procedimiento. El ex del Toulouse superó con este doblete a Kanouté y Luis Fabiano en goles en Liga de Campeones, sumando un total de ocho.

Como ya es habitual, el milagro volvió a aparecerse en el Sánchez-Pizjuán. esta vez le tocó a Pizarro. | Foto vía: sevillafc.es

Como ya es habitual, el milagro volvió a aparecerse en el Sánchez-Pizjuán. esta vez le tocó a Pizarro. | Foto vía: sevillafc.es

Con el equipo lanzado al ataque y conteniendo las contras del Liverpool llegaría el gol decisivo. El que siempre cae por su propio peso cuando el Sevilla lo necesita, en una especie de ritual de invocación. El tanto fue obra de Pizarro, que haciendo honor a su apellido conquistó la remontada con un remate más eficiente que estético a la salida de un córner en el 93′. Los jugadores fueron a celebrarlo con su entrenador, que necesitaba una emoción así tanto a nivel profesional como personal. No sólo por la irregular campaña que lleva el equipo, sino porque hoy se ha confirmado que el técnico argentino padece un cáncer de próstata. Todos los estamentos del futbol en general y del Sevilla en particular se han volcado con el entrenador, cuya proeza futbolística frente a los de Klopp queda relegada a un segundo plano cuando se habla de salud.

Así pues, el Sevilla tiene cada vez más cerca los octavos de final de la Liga de Campeones, no sólo gracias al milagroso gol de Pizarro, sino porque el Maribor consiguió arrancar un empate también al filo de la navaja contra el Spartak, que se queda con seis puntos en el tercer puesto de la clasificación. De buen lío sacó ayer el minuto 90 a un equipo andaluz que puede haber encontrado en esta quinta jornada de la Champions la reacción esperada para acabar de carburar.

Ficha Técnica: 
Sevilla FC: Sergio Rico, Mercado, Geis, Lenglet, Escudero, Pizarro, Nzonzi, (Franco Vázquez, min.46), Banega, Sarabia, Ben Yedder (Correa, min.80) y Nolito (Muriel, min.72).

Liverpool FC: Karius, Joe Gomez, Klavan, Lovren, Alberto Moreno (Milner, min.63), Henderson, Coutinho (Emre Can, min.63), Wijnaldum, Salah (Oxlade-Chamberlain, min.86), Firmino y Mané.

Goles: 0-1, Firmino (min.2); 0-2, Mané (min.22); 0-3, Firmino (min.30); 1-3, Ben Yedder (min.50); 2-3, Ben Yedder (min.60); 3-3, Pizarro (min.93).

Árbitro: Félix Brych (Alemania). Tarjeta amarilla a Banega (min.45), Mercado (min.53) / Alberto Moreno (min.38), Henderson (min.67), Emre Can (min.81).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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