Sevilla FC 0 – 0 Manchester United: Armas depuestas hasta la vuelta

El Ramón Sánchez-Pizjuán fue una olla a presión para recibir a su equipo. | Foto vía: sevillafc.es
El Ramón Sánchez-Pizjuán fue un aolla a presión para recibir a su equipo. | Foto vía: sevillafc.es

El Ramón Sánchez-Pizjuán fue una olla a presión para recibir a su equipo. | Foto vía: sevillafc.es

Como si de un impedimento fisiológico o azaroso se tratara, el Sevilla busca año tras año pasar la barrera de los octavos de final de la Champions League, su máxima cota a nivel continental si dejamos de lado los éxitos en Europa League. Temporada tras temporada, la mala fortuna o los errores puntuales se alían para dejar fuera de la máxima competición al equipo de Nervión. Esta vez, la razón de que el equipo de Montella se lo juegue todo a una carta, la de la vuelta en Mánchester, tiene nombre y apellidos: David De Gea Quintana. El portero español ha protagonizado un auténtico espectáculo para mantener la intriga hasta la vuelta, donde la eliminatoria se presenta complicada para los rojiblancos al haberse quedado en blanco en casa. Todo se resolverá en Old Trafford, el ‘Teatro de los Sueños’, un estadio mítico donde el Sevilla buscará hacer realidad su particular anhelo.

Para el partido, Montella no sorprendió con ninguna sorpresa en un once que los aficionados andaluces empiezan a aprenderse de carrerilla. Jesús Navas está totalmente adaptado ya a la vida como lateral derecho, y Sarabia, Vázquez, Muriel y Correa tienen asegurado un puesto de titulares con el que no contaban durante el mandato de Berizzo. Ante la previsibilidad del once local, Mourinho organizó el suyo: una línea de cuatro defensas en la que destacaba la titularidad de Lindelöf, que había perdido el puesto en los últimos encuentros en detrimento de Jones, escoltada por tres centrocampistas de oficio entre los cuales sorprendía la presencia de McTominay, un canterano encargado de no perder de vista a Banega. La consigna era clara: no encajar y dejar los deberes para Old Trafford. Arriba el peligro lo servían la velocidad de Alexis Sánchez, ideal para contras, y la calidad de Juan Mata, encargado de habilitar a Lukaku con el mejor pase posible.

Ante la necesidad de cosechar un buen resultado para no pasar grandes apuros en la vuelta, el Sevilla salió al campo a hacer daño al rival, con la eliminatoria del año pasado ante el Leicester en la retina. Muriel y Navas fueron los primeros en testar la fiabilidad defensiva de la zaga inglesa, con sendos disparos lejanos que no se concretaron en ocasiones claras. Sufría el United las acometidas locales, que se acentuarían con la lesión de Ander Herrera. El ex del Zaragoza tuvo que abandonar el campo y su lugar lo ocupó Pogba, el verso libre del equipo mancuniano. El francés, un jugador menos estático y táctico que el español, perdía la posición con relativa facilidad, circunstancia a la que el conjunto local no hizo ningún asco.

Las acometidas pudieron solidificarse en gol en el minuto 44, cuando N’Zonzi acertó a rematar de cabeza una chilena de Mercado a la salida de un córner, pero ahí estaba De Gea para barrerle el paso. Una mano arriba del meta fue el preámbulo de lo que a posteriori se convertiría en la norma general del encuentro. La locura llegaría sólo un minuto más tarde, cuando Muriel remató a placer en el área pequeña un centro lateral que, nuevamente, serviría únicamente para erigir al guardameta ‘red’ en el héroe de la noche. El ex arquero del Atlético de Madrid voló para sacar con reflejos felinos el balón cuando ya estaba sobre la misma línea de gol. Mourinho ni se inmutó desde el banquillo, acostumbrado como está a que De Gea salve los muebles en momentos delicados.

De Gea se erigió en titán para desbaratar las ocasiones más claras del cuadro local | Foto vía: sevillafc.es

De Gea se erigió en titán para desbaratar las ocasiones más claras del cuadro local | Foto vía: sevillafc.es

La segunda parte mostró a un Sevilla acelerado, voluntarioso y, en ocasiones, desesperado por conseguir un tanto que decantara la eliminatoria. Muriel lo intentó de nuevo desde fuera del área, tratando quizás de redimirse de su error anterior, pero sus intentonas no delataron más que la frustración generalizada de la escuadra ante la negativa del gol. Lo intentaban todo: centros desde la banda huérfanos de rematadores, desbordes hasta la cal buscando llegadas desde segunda línea, pases filtrados al punta… ninguno derivó en una ocasión clara y, los que lo hacían, como un remate de Lenglet, morían en los guantes de De Gea. Tímidos ataques que pretendían derribar la fortaleza a base de paciencia. En esa coyuntura marcó Lukaku, y el Sánchez-Pizjuán contuvo el aliento. El gol, en una de las primeras llegadas visitantes, no subió al marcador porque el ariete belga se ayudó del brazo.

En los últimos minutos ambos técnicos movieron la pizarra y dieron entrada a jugadores de refresco que pudieran romper el partido. Montella apostó por Sandro y su definición; Mourinho por Marcus Rashford Martial, dos extremos clásicos para aprovechar el cansancio de la zaga andaluza. Al final, ni unos ni otros consiguieron decantar una balanza que esperará a marzo para dictar sentencia en Inglaterra. Los precedentes no invitan al optimismo en el seno sevillista, pero si hay un equipo capaz de romper cualquier lógica y obrar gestas épicas es este.

Ficha técnica:

Sevilla F.C: Sergio Rico; Jesús Navas, Lenglet, Mercado, Escudero; Nzonzi, Banega (Pizarro, min.89); Sarabia, Franco Vázquez, Correa; Muriel (Sandro, min.84).

Manchester United F.C: De Gea; Valencia, Samilling, Lindelöf, Young; McTominay, Matic; Ander Herrera (Pogba, min.17), Mata (Martial, min.80), Alexis Sánchez (Rashford, min.75); Lukaku.

Árbitro: Clement Turpin (Francia). Mostró Tarjeta Amarilla a Nzonzi (min.21)/Alexis Sánchez (min.41)

Incidencias: Ramón Sánchez Pizjuán. 39.725 espectadores.

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