Cádiz CF 1 – 0 CA Osasuna: El Cádiz avanza en un enfrentamiento desnatado

Las primeras jugadas de un partido suelen tener un interés más emocional que táctico. Cuando empieza un partido, lo que once tíos le dicen a otros once es aquello de «Oye tu, que voy a por tí», a lo que los del otro lado suelen contestar «Será si yo quiero». Esto suele ser el guión habitual, el que nos encontramos en un partido de liga donde los dos equipos sueñan con los tres puntos. El interés radica en que en realidad estos guiones suelen tener matices por lo alto o por lo bajo dependiendo del estado anímico y de forma de las plantillas. Aceptando estas ideas iniciales, cualquier amante del fútbol moderno puede disponerse a ver un encuentro y asumir que en los primeros minutos los dos protagonistas van a ser introducidos al espectador, en una especie de sinopsis preciosista, resumen del conjunto tanto de estados psicológicos y formales.

Palomitas en mano, zapatillas de casa, pijama de manga larga (que ya empieza a refrescar), pero ventana a medio abrir (que el airecito también es bueno). Uno enciende la televisión y enchufa su cable HDMI esperando empezar a ver un enfrentamiento abierto, entre dos equipos a los que se les supone en muy buena forma, dos candidatos a estar en las posiciones de cabeza de la liga cara a cara en un duelo a partido único en el que solo quedará uno. A esto se le suman esas pequeñas historias que rodean al encuentro: Barral y su objetivo de redimirse ante su afición o la aparición de suplencias en las filas de ambos equipos con interés por gustar (los casos de Traoré y  M. Díaz eran especialmente reseñables)

Y empieza el partido. En las primeras jugadas el Cádiz CF parece mostrarse más activo, la pelota sin embargo está más en el aire que en el verde. Osasuna procura manejar más la pelota, pero cuando lo hace la mueve en estático, cerca de la línea medular de su propio campo y con Oier y D. García como principales organizadores. Avanzan los minutos y el Cádiz se va sintiendo cada vez más cómodo, sus alas de ataque se despliegan con mucha rapidez y se enfrentan al desajuste defensivo de un equipo a medio replegar que medio ataca y medio defiende. Ya son dos los acercamientos peligrosos del equipo gaditano por banda derecha donde Traoré despunta en su enfrentamiento con el más lento de los visitantes, Oier, que sigue esperando todavía ahora alguna ayuda de su compañero más adelantado, Sebas Corís. Y como suelen decir, a la tercera va la vencida. Pongámonos en la mente de un entrenador que imagina que puede darse este partido. Coloca una línea defensiva con cinco defensas de los cuales tres son centrales que procurarán eliminar la única baza en ataque del equipo contrario, Barral. Pues bien, el entranador de Osasuna, en su ímpetu por desdibujar la capacidad ofensiva del Cádiz, se olvida de lo más importante. No hay que parar a Barral, sino a los balones que le llegan. Si en veinte minutos le pones tres centros, a alguno llegará. Y sí, a la tercera, Barral, con tres defensas a un metro de él, casi admirando su vuelo en solitario, define como buen ariete, a medio metro del portero y de cabeza. Cádiz arriba.

Traoré despunta en su enfrentamiento con el más lento de los visitantes, Oier, que sigue esperando todavía ahora alguna ayuda de su compañero más adelantado, Sebas Corís.

Lo que había sido un alma en pena llamado Osasuna hasta ese momento, quiere activarse. Quizás en ese momento se dan cuenta de que están siendo observados, que están rodeados de una masa de gente, de cámaras iluminadas y que trabajan sobre identidades y emociones. Torró, el que se suponía que debía de manejar al equipo en la subida de balón sigue recuperándose del partido anterior. Tan sólo Miguel de las Cuevas intenta organizar alguna jugada. Sebas Corís sigue con su guerra personal por aparecer en los «Highlits» del canal de Youtube de la liga y se olvida que juega en un equipo. Oier sigue en su papel de Xavi Hernández, eso sí, tras varias botellas de patxarán. La primera parte termina y uno se va a hacer la cena. El Cádiz muy rocoso y serio atrás ha tenido tres acercamientos, todos similares, y una ocasión clara. No han necesitado más, y parece que con eso se conformarán en la segunda parte.

Un señor altanero, vestido de negro, de mirada desafiante, de esas de lucha de clase y con un pito en la boca decide que es el momento de empezar el partido. Servidor todavía tiene un palito de pescado en la boca cuando Osasuna ya realiza su primer ataque con peligro. Esto parece otra cosa. Sin embargo, el partido entra en una fase de enfrentamientos físicos en los que, de nuevo, el pivote de los locales, el africano Abdhulla se impone con cualquier parte de su cuerpo. Sale una estadística en la televisión, el Cádiz lleva quince faltas por tres de Osasuna en todo el partido. Osasuna tiene una amarilla por ninguna del cuadro local. El arbitraje parece promover el choque físico y eso no ayuda al espectáculo. Cualquier ataque central de Osasuna se desarma con medio empujón y solo la incapacidad del Cádiz a la hora de enarbolar un verdadero contra-ataque sigue dejando vivo al equipo de Pamplona.

Cualquier ataque central de Osasuna se desarma con medio empujón y solo la incapacidad del Cádiz a la hora de enarbolar un verdadero contra-ataque sigue dejando vivo al equipo de Pamplona. 

Tras una tangana con el árbitro espectacular, nacida de la nada, donde el Cádiz se mosquea consigo mismo ante la falta de un pújil de verdad. Osasuna saca a sus hombres de más forma. El Cádiz contesta igual. Salvi, Mérida y Quique saltan al terreno de juego. Los últimos diez minutos son todo lo divertido que el presupuesto de estos equipos pueden proponer. En la última jugada el Cádiz tiene un penalti a favor por derrumbamiento ante el choque de Salvi con David García. Manu Herrera la para. El partido se acaba. Un Cádiz desnatado ha vencido con cierta comodidad a un Osasuna inoperante en la fase atacante. Lo que podía haber sido un partido vistoso, enfrentado y abierto, este sistema copero lo convierte en un aburrido partido de plantillas «b» sin objetivos materiales. Todo se dirime por pequeñas historias personales, y se nota que los jugadores que juegan con ganas son quienes creen que el partido puede servirles personalmente de algo a corto plazo. Los espectadores hemos quedado en un segundo plano. Enhorabuena al Cádiz, o a su cartel «b», que ha demostrado en este entrenamiento televisado que es más eficiente que un Osasuna que sigue sin aclararse en su nueva etapa de juego.

Oier sigue solo en la banda, sueña con triangulaciones rápidas con Corís me dicen. Que alguien vaya a recogerlo y le de un vaso de leche caliente con canela.

LAS CLAVES DEL PARTIDO

  • Plantillas «B» de ambos equipos se enfrentan en un duelo donde los egos priman por encima del trabajo común y los objetivos colectivos.
  • El Cádiz se enfrenta en casa, en una semana mucho más cómoda que un Osasuna que triangulará toda la península en seis días.
  • El árbitro, el señor Ais Reig, es una estrella del rock. Le gusta el poder del silbato, disfruta en la trifulca. Deja jugar al estilo Champions. Los jugadores más físicos se verán recompensados.
  • Osasuna juega con un 5-4-1 por primera vez en partido oficial esta temporada. Oier ocupa el puesto de lateral de facto, se trata del jugador más lento de su línea frente al más rápido de los veintidós, Traoré.

FICHA DEL PARTIDO

Cádiz CF: Yáñez, Correa, Mauro, Villanueva, Lucas, Abdullah, A. Fernández, N. Hidalgo, M. Traoré, Romera, Barral.

CA Osasuna: Manu H., Oier, D. García, U. García, Buñuel, Arzura, Torró, S. Corís, De las Cuevas, M. Díaz, D. Rodríguez

Goles: D. Barral (m.26)

Árbitro: Ais Reig (Comité)

David Vilches

Intento de muchas cosas, aborto de casi todas. Psicosociópata de libro, zigoto de escritor y aprendiz de cortador. Extrovertido de día, culo de sofá de noche. Lo que me ahorro en el plus, me lo gasto en apuestas que nunca gano. Siéntame, dame un pan, ponme fútbol y seré feliz. Orgulloso rojillo.

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