Girona cuenta los días para codearse con la élite

Foto vía catalunya.news

El Girona se enfrenta esta temporada al siempre difícil reto de ser debutante en la máxima categoría del fútbol español. Con la salvación como objetivo en la ribera del Ter están teniendo un verano muy movido con numerosos cambios en la plantilla, que pretenden darle a Pablo Machín un bloque competitivo capaz de luchar con la élite de nuestro balompié.

Con el respaldo de un gigante como es el Manchester City, lo que se busca en este curso es implantar las bases de un proyecto que pueda tener un largo recorrido en Primera División. No obstante, nadie pierde de vista que los meses que están por venir son un premio al trabajo realizado durante años, y como tal el simple hecho de disfrutarlo más allá del resultado también es importante.

Mismo estilo

Lo que parece seguro es que la manera de jugar no va a cambiar. El sistema que trajo consigo Machín en 2013 es ya una seña de identidad del Girona. El 3-4-1-2 ha demostrado ser efectivo en la categoría de plata, si bien por momentos dejó  ver debilidades que en Primera pueden costar muy caras.

La principal diferencia respecto al curso pasado es que muchos partidos el Girona tendrá que afrontarlos sin el dominio d la posesión, faceta en la que mostraron lagunas. Los dos carrileros, que hasta ahora acostumbraban a ser más bien ofensivos, deberán pasar a cumplir en numerosas situaciones el rol de lateral. Muchos de los tantos recibidos la temporada precedente llegaron al ganar el equipo rival la espalda de estos jugadores de banda, obligando a los centrales a desplazarse dejando huecos que nadie llenaba.

Para revertir este problema será vital el trabajo defensivo de los dos mediocentro. No obstante, el cuadro gerundense mantendrá el gusto por la presión alta y el juego intenso que le permitan recuperar balones en zonas de peligro. Con la posesión del esférico la idea no variará, siendo su capacidad para alternar juego vertical con posesiones largas su mejor arma, así como importante será la capacidad de Machín para decidir en qué encuentros sale con dos puntas y en cuales usa a Portu como falso delantero creando superioridad en la zona de tres cuartos.

En aquellos choques en los que el conjunto catalán disponga más del cuero se podrán ver carrileros muy largos, mientras que si se ve forzado a jugar al contragolpe cobrarán relevancia la capacidad de los delanteros  de caer a banda y aguantar el balón y las llegadas de hombres de segunda línea.

Revolución en el vestuario

El mayor desafío que afronta Machín es hacer que la multitud de fichajes realizados por el Girona se adapten rápido a un sistema de juego que lleva cuatro años evolucionando. Nada menos que nueve caras nuevas hay en Montilivi, y aún se espera la llegada de alguna más.

El verano empezó con la complicada decisión de despedirse de jugadores importantes como Richy, retirado, o Sandaza, Coris y Alcaraz entre otros, que se marcharon al extranjero ante la falta de oportunidades que les esperaba en la ribera del Ter.

Los refuerzos empezaron por la portería, donde Iraizoz y José Aurelio Suárez se sumaron a Bono. Dos llegadas que cumplen a la perfección con el proyecto: un jugador veterano que aporte experiencia en Primera y uno joven con miras al futuro. Para la zaga ha llegado cedido Maffeo, que ya estuvo en el Girona los últimos dos años, el central Bernardo procedente del Middlesbrough y el carrilero izquierdo Carles Planas. Los tres apuntan a titulares, y para el centro de la defensa junto a Alcalá y al recién llegado Bernardo suena Muniesa, operación que podría cerrarse en los próximos días.

La medular es la zona que más cambia respecto a la temporada pasada con la incorporación de Douglas Luiz y Aleix García, cedidos por el City, y el fichaje de Boulaya procedente del Bastia. Especial esperanza se tiene en Luiz, que se perfila como jugador clave junto a Pere Pons y Portu para formar el triangulo de la medular. Arriba, el gol lo deberán poner Stuani, un jugador con experiencia en la máxima categoría, y un Marlos que la campaña pasada en el Deportivo fue de menos a más, y acabó siendo uno de los mejores en Riazor.

A falta de la llegada de un central y posiblemente otro atacante, el Girona tiene un bloque amplio y con alternativas, habiendo llegado muchos jugadores curtidos en Primera.

Un Montilivi de Primera

En lo deportivo no es en lo único que ha invertido el Girona. El Municipal de Montilivi está sufriendo distintas remodelaciones para adaptarlo a lo que se espera de un estadio de la máxima categoría. Se han añadido gradas supletorias para aumentar el aforo hasta los 13.500 espectadores, se ha cambiado el césped y ampliado el vestuario visitante. Las dos últimas reformas, consistentes en mejorar el sistema de iluminación y ampliar la sala de prensa, nos estarán listas hasta el tercer partido en Montilivi.

Sobre Alejandro Galante 207 Artículos
Periodista. Co-fundador de futboldesdefrancia.com y anteriormente encargado de la Ligue1 en masliga.com. Fanático del fútbol a todos los niveles.