Setién impone un nuevo estilo en el Real Betis

Foto vía realbetisbalompie.es

“De vez en cuando no viene mal pegar un pelotazo”, comentó un narrador durante la retransmisión del amistoso entre Betis y Benfica de hace un par de semanas. La frase vino motivada por un intento de la defensa verdiblanca de sacar el balón raso a pesar de la fuerte presión portuguesa. Solo hay que conocer un poco a Quique Setién para saber que la recomendación (o reclamación) del periodista no tendrá mucho efecto. El Betis, por cierto, perdió el encuentro frente al campeón de Portugal por 2-1, pero su nuevo entrenador terminó muy contento con el juego desarrollado por los futbolistas.

Con Quique Setién no caben segundas opciones. La vía para conseguir triunfos es tener la pelota y moverla de un lado a otro por medio de pases cortos, triangulaciones y paredes con el objetivo de encontrar espacios en las defensas rivales. Así jugará el Betis en la temporada 2017/2018, igual que lo hicieron el Lugo y Las Palmas, los anteriores equipos del técnico cántabro. En Galicia hubo victorias históricas con el sello de Setién estampado, pero fue en Canarias donde este estilo preciosista se hizo mediático y levantó las admiraciones de los paladares más exquisitos. Así explotaron en la élite Roque Mesa, Jonathan Viera, Tana o Lemos. Un partido de Las Palmas era sentarse a disfrutar de las combinaciones y de goles que habrían firmado los Harlem Globbetrotters si hubieran jugado al fútbol.

La temporada avanzó, aparecieron problemas en un vestuario díscolo, Setién anunció su marcha y los resultados empeoraron. El entrenador pronto encontró acomodo en el enésimo nuevo Betis, un club que es justo todo lo contrario a lo que él ha representado y reivindicado en su trayectoria en los banquillos. Un capitán con las ideas muy claras para un barco que lleva demasiados años navegando en medio de una tormenta, con la inestabilidad y la impaciencia por bandera. Con su aterrizaje en el Betis, Setién asumió el reto más exigente y de mayor presión de su carrera. Se sentará en un banquillo que es una ‘silla eléctrica’. En ella se han sentado cinco entrenadores en dos ejercicios.

Junto a Setién, en la dirección deportiva, no estará Miguel Torrecilla, sino un clásico del Benito Villamarín: Lorenzo Serra Ferrer. El técnico que más partidos ha dirigido al Betis es ahora el máximo responsable de la parcela futbolística. Un cargo que la pasada campaña devoró a Torrecilla (que huyó a Asturias para intentar devolver a Primera al Sporting) y hace dos, a Eduardo Macià. El presidente, Ángel Haro, y su brazo derecho, José Miguel López Catalán, no han sido capaces de mantener un proyecto más de un curso y por eso han apostado por la seguridad que representa el vicepresidente deportivo. Serra Ferrer es un hombre de fuerte carácter, muy respetado en Sevilla por haber sido capaz de firmar todos los grandes logros del Betis desde los años noventa.

Sin Rubén Castro ni Ceballos

Setién entrena y Serra planifica, pero serán los futbolistas los responsables de ejecutar. La plantilla del Betis ha vuelto a dar un giro de 180 grados respecto a la última temporada. Han llegado siete futbolistas: Sergio León (Osasuna), Camarasa (Levante), Tello (Barcelona), Feddal (Alavés), Jordi Amat (Swansea), Guardado (PSV) y Barragán (Middlesbrough). El perfil de todos ellos es muy similar, pues todos son jugadores contrastados y conocen la Liga. Hace un año, Torrecilla se decantó por futbolistas jóvenes que habían destacado en ligas secundarias. La apuesta es radicalmente apuesta. Pero en lo que más se ha centrado Serra Ferrer ha sido en aligerar el vestuario. Las dos salidas más importantes han sido las de Rubén Castro y Dani Ceballos.

El delantero canario se ha ido a vivir una experiencia exótica a China, por petición propia. El Betis afrontará la primera parte de la liga sin la aportación de su máximo goleador histórico y jugador franquicia. La cesión de Rubén Castro al Guizhou, entrenado por Gregorio Manzano, deja a Sergio León y a Sanabria (parece que el polémico Zozulya se unirá al apartado de bajas) como máximos responsables de la búsqueda del gol. En enero estará de vuelta.

El que ha hecho las maletas para no volver pronto ha sido Dani Ceballos. El centrocampista utrerano protagonizó uno de los culebrones del inicio del verano. Sonó para los dos poderosos de la liga española. Terminó en el Real Madrid. Su evolución de la mano de Víctor Sánchez del Amo y su extraordinaria actuación en el Europeo sub-21 (fue elegido mejor jugador del torneo) provocaron el pago de su cláusula de rescisión después de una intensa negociación. El Betis le quiso renovar. No fue posible.

Sin sus dos jugadores estrella de los últimos cursos, el Betis afronta la nueva temporada con otro lavado de cara. El inicio del nuevo proyecto será en el Camp Nou. En la segunda jornada (ante el Celta) se descubrirá el aspecto del Benito Villamarín tras levantar su famosa grada sin terminar. Se ha ingresado y se ha invertido dinero. El club se acerca a los cincuenta mil socios y los juicios parecen haber llegado a su fin tras haber llegado a un acuerdo con Manuel Ruiz de Lopera y Luis Oliver, que ya son parte del pasado del Betis. La tormenta quiere amainar para que el barco se centre, por fin, en el fútbol.

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Adicto al fútbol en sus tres estados: verlo, jugarlo y contarlo. Deporte y periodismo, mezclados pero no agitados.