Homenaje del Betis a su capitán silencioso

Foto vía: mundodeportivo.com

El líder del vestuario. La prolongación del entrenador en el terreno de juego. El encargado de dar ejemplo al resto con sus actos. No tiene que ser necesariamente el mejor jugador, ni tampoco el que más tiempo lleva en el club, como antaño. Tampoco es imprescindible que sea el que más camisetas vende, ni el más famoso, ni el que firma más autógrafos, ni el que más liga. El capitán de un equipo debe ser, ante todo, un profesional, alguien que se haga notar y al que sus compañeros echen en falta cuando no esté. Todo eso ha sido Nacho para el Betis.

Llegó a Heliópolis en verano del 2009 procedente del Málaga y su rendimiento como verdiblanco fue de menos a más. Nacho fue fichado siendo el conjunto bético recién descendido a Segunda, como en la actualidad, y en la que sería la última temporada bajo el mandato de Manuel Ruiz de Lopera. El futbolista malagueño comenzó jugando, con Antonio Tapia como entrenador, de interior zurdo. Su posición natural, en la que había hecho buenas campañas en Primera con el Getafe y el Málaga. Víctor Fernández, que sustituyó a Tapia en febrero de 2010, retrasó su puesto hasta el lateral. Decisión propiciada, sobre todo, por las continuas lesiones de Fernando Vega (actualmente en el Recreativo), que era el titular en esta demarcación.

Nacho cogió el lateral y no lo soltó. A la temporada siguiente, aún en la categoría de plata, Pepe Mel lo mantuvo en el costado izquierdo de la zaga, que pasaba a tener un dueño fijo con el dorsal 23. En el año del último ascenso bético, Nacho realizó una gran campaña y adquirió el rango de indiscutible, que siguió teniendo en el regreso del Betis a Primera.

Nacho defendiendo un centro de Feghouli en Mestalla Foto vía: lavanguardia.com
Nacho defendiendo un centro de Feghouli en Mestalla
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Nacho no destacaba como lo hacían Beñat, Rubén Castro, Molina, Santa Cruz o Jefferson Montero. Sin embargo, era un fijo. El malagueño aparecía siempre en el once titular. Nunca se caía. No es que fuera un portento físico, pero era raro el día que lo cambiaban. No tenía gran rapidez, pero siempre aportaba una solución en ataque y no solía pasarlo mal ante los extremos rivales. Su altura no era la mejor, pero llegaba bien de cabeza. Ni siquiera era uno de esos defensores que aportase goles, sólo uno en sus cinco temporadas (contra el Athletic en San Mamés), pero tampoco le amonestaban en exceso ni se lesionaba a menudo, al menos hasta su última temporada. Es decir, el Betis eran Nacho y diez más.

Nacho (arriba) celebra su único gol como bético, ante el Athletic en San Mamés en la 2011/2012 (2-3) Foto vía: abc.es
Nacho (arriba) celebrando su único gol como bético, ante el Athletic en San Mamés en la 2011/2012 (2-3)
Foto vía: abc.es

En las ruedas de prensa era tranquilo, sosegado, nunca se metía en líos. Esa tranquilidad la llevaba al terreno de juego y le hizo ganarse el cariño de una afición que terminó admirándole y convirtiéndole en uno de los jugadores más queridos por el beticisimo. La capitanía fue suya en la temporada 2012/2013 y la 2013/2014. Capitán silencioso y trabajador, un buen ejemplo de lo que debe ser llevar el brazalete de un equipo como el Betis. Por cierto, el afecto es mutuo. Así lo demuestran sus palabras en una entrevista concedida al diario sevillano Estadio Deportivo: 

El Betis es el equipo que más me ha marcado.

Betis y Nacho se han desvinculado este verano, pero no se olvidarán. Esta noche, los heliopolitanos juegan en el Villamarín frente a la Fiorentina, el partido de presentación del “proyecto Velázquez”. Antes del inicio, Nacho será el protagonista, lo que pocas veces fue en sus años de bético. La hinchada y el club homenajearán a un futbolista que partió como un miembro sin más de la plantilla y se convirtió, desde el trabajo, en indispensable.

 

Sobre Miguel Piñeiro 459 Artículos
Adicto al fútbol en sus tres estados: verlo, jugarlo y contarlo. Deporte y periodismo, mezclados pero no agitados.